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Encontrar el «para qué»: dos mujeres que convirtieron el dolor en cuidado

Hay pérdidas que dejan un dolor inmenso, pero que también pueden transformarse en un camino con sentido. Eso es lo que une a Yolanda Huilca y a Vivian Revilla: dos mujeres que, desde experiencias distintas, encontraron en el acompañamiento a otras personas que sufren una manera de honrar lo vivido y darle propósito a su historia. Sus testimonios nos invitan a reflexionar sobre lo que significa el amor cuando no puede evitar la pérdida, pero sigue estando presente de otras formas.

Yolanda acompañó a su hija Lucianita durante nueve meses de tratamiento oncológico. La niña tenía cinco años, una sonrisa enorme y sueños concretos: quería ser cantante y médica de emergencias oncológicas para salvar a otros niños. Aunque Lucianita no llegó a recibir cuidados paliativos pediátricos formales, su mamá comprendió, de manera intuitiva, la importancia de que se fuera en paz, rodeada de amor y de la mayor felicidad posible. «Era una niña tan alegre, tan llena de vida que no te demostraba que estaba enferma. Solamente te dabas cuenta porque estaba peloncita. Era muy valiente», recuerda. 

Dos meses después de la muerte de Lucianita, Yolanda volvió al hospital. Ya no como mamá, sino para acompañar a quienes atravesaban lo mismo que ella. «No digamos ‘por qué’ sino ‘para qué'» frente a una pérdida, entendió, como si fuera el principio que organiza su vida entera. Ayudar fue la respuesta que encontró a esa pregunta.

Desde entonces lleva seis años como navegadora de pacientes, acompañando a familias con diagnóstico oncológico en todas las etapas: tratamiento, controles y, en los últimos dos años, el proceso final de vida. Visita a niños que atraviesan momentos especialmente difíciles de su enfermedad  y les lee cuentos o los invita a cantar. También se queda con ellos para que las madres puedan buscar medicamentos, comer o descansar un momento. «Lucianita quiso dejar un legado de amor y fortaleza, y yo siento que mi misión es honrar su memoria haciendo lo mejor que pueda por los demás.»

Darle sentido al dolor

Vivian Revilla Glave llegó a una conclusión parecida desde otro camino. Psicóloga, logoterapeuta y especialista en duelo, sabe por formación y por empatía lo que Yolanda aprendió en carne propia: que el dolor de una pérdida no desaparece, y que intentar escapar de él es una batalla perdida. «Hay que permitir que el dolor te destruya», dijo en el ciclo “Conversando desde el Amor”, que todos los meses convocamos desde nuestro Instagram.

“Nunca vas a ser el mismo después de haber perdido a alguien. Esa versión de antes ya no existe*, afirmó. Lo que propone la logoterapia, en cambio, es encontrar un sentido que sostenga,  una razón para seguir.

Ese sentido es difícil hallarlo durante las primeras etapas del duelo, cuando el dolor es más agudo y la desorientación más intensa. Llega después, cuando la persona puede preguntarse con honestidad qué cambia en ella a partir de esta experiencia, qué nueva forma de estar en el mundo puede construir.

Para Vivían, los duelos no se superan, se integran. Siempre están ahí, y con el tiempo, en lugar de generar una angustia que paraliza, pueden convertirse en una presencia que orienta y empuja hacia adelante, en un camino nuevo.

En esa búsqueda, el acompañamiento es fundamental. Yolanda y Vivian se lo ofrecen a las familias que lo necesitan. Esa presencia amorosa es exactamente lo que Casa Khuyana busca garantizar para cada niño en proceso final de vida y para su familia: que nadie tenga que atravesar ese momento en soledad, sin contención ni información. Que sea con amor y dignidad, para darle sentido a la vida.

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