Quienes trabajamos desde hace años en proyectos de salud y bienestar infantil sabemos que este camino nunca se recorre en soledad. Yo llegué a él como voluntaria, luego lideré una organización, hasta que descubrí el gran impacto de los cuidados paliativos pediátricos y la importancia de acompañar el proceso final de vida. Ese llamado me llevó a formarme como tanatóloga y doula de fin de vida, y hoy tengo el honor de dirigir la creación del primer hospice pediátrico del Perú. Nada de esto lo he hecho sola: cada etapa ha sido posible gracias a una comunidad que sostiene, cree y sigue creciendo.
En 2025 recibimos más voluntarias y voluntarios, personas sensibles y generosas que suman desde sus talentos y sus ganas de aportar. Ha sido un año en el que vimos crecer el compromiso del sector privado, con empresas que se sumaron para acompañar nuestra misión. Cada vez que alguien se acerca y dice “quiero ayudar”, siento que lo que hace poco era un sueño se vuelve un poquito más real.
También recibimos muchas visitas que nos llenaron el corazón: familias, profesionales de la salud, estudiantes, organizaciones afines y personas que simplemente querían comprender mejor lo que hacemos. Cada recorrido por la casa y cada conversación en los jardines puso en valor este esfuerzo compartido.
Nuestra Comisión Técnica avanzó con enorme dedicación: trabajó en detalle nuestro modelo de atención y, gracias al diálogo con profesionales de cuidados paliativos pediátrico de distintas disciplinas y países, consolidó un sistema completo de procesos y guías que aseguran una atención ética, humana y de gran calidad para cada niño y su familia.
Mientras tanto, nuestras instalaciones siguieron transformándose. Los jardines florecieron, llenando de vida todo el lugar, y continuamos afinando los detalles de infraestructura para pronto empezar a funcionar. Ver cómo la casa toma forma y se prepara para recibir a las familias nos recuerda el propósito profundo con el que fue creada: ofrecer calma, contención y dignidad.
Sabemos que el 2026 nos encontrará dando pasos firmes hacia la puesta en marcha del hospice pediátrico, y eso nos llena de esperanza. Gracias por caminar con nosotros.
Les deseo un cierre de año en calma y en familia, rodeados de afecto y de momentos que reconforten el corazón.
Mónica Pfeiffer
Fundadora y directora general de Casa Khuyana