En Casa Khuyana sabemos que jugar no es un paréntesis en medio de una rutina de tratamiento. Es una necesidad y una de las formas más genuinas que tienen los niños de seguir siendo niños, aun cuando atraviesan un proceso final de vida. En el marco del Mes del Niño, queremos reivindicar el juego como parte esencial del cuidado e invitar a incorporar propuestas lúdicas en todos los espacios de acompañamiento y contención de la niñez.
El juego es el puente a través del cual los niños descubren el mundo, asimilan lo que les pasa y expresan sus emociones. Ello no desaparece cuando se encuentran con una enfermedad grave o que amenaza la vida, sino todo lo contrario. Jugar les permite explorar, elegir, imaginar y hasta atravesar miedos. Sobre todo, es el elemento clave que les permite seguir siendo niños.
Desde Casa Khuyana, esta mirada se traduce en una propuesta que integra el juego, la lectura, la creatividad y distintas experiencias pensadas para acompañar a cada niño desde sus intereses y posibilidades. La ludoteca y la biblioteca son parte de esta propuesta, que busca que Casa Khuyana sea también un espacio donde la infancia pueda expresarse, descubrir y disfrutar.
La médica pediatra Eva Vásquez Gamarra, especialista en cuidados paliativos pediátricos del Hospital Edgardo Rebagliati Martins en Lima, lo explica desde su experiencia diaria: cuando un niño recibe un diagnóstico que limita su vida, su entorno suele llenarse de restricciones y sobreprotección. En medio de esa rigidez, jugar le devuelve el control y le permite comunicar lo que siente a través de dibujos, juguetes o historias imaginadas.
Para nosotros, acompañar significa mirar primero a los ojos del niño y de su familia, antes que al diagnóstico o a la enfermedad. Cuando no es posible sumar días a la vida, siempre es posible sumar vida a los días, y en ese camino tienen un lugar esencial la música, los sentidos, los vínculos y todo aquello que conecta al niño con su propia manera de vivir y expresarse.