“Cierto día la niña llegó corriendo a mi oficina con una muñeca y me pidió que le regale algunas cosas de mi escritorio: un par de ligas, un clip y cinta scotch. Le di lo que pedía y la observé con curiosidad. Con gran destreza Almendra desdobló el clip, cortó las ligas, unos trozos de cinta adhesiva, y de pronto, el brazo de su muñeca tenía una ‘vía intravenosa’. Le pregunté a qué estaba jugando. Con gran soltura y su eterna sonrisa respondió: ‘mi hijita está recibiendo quimioterapia’”.
El relato es de Mónica Pfeiffer, fundadora y directora general de Casa Khuyana, sobre uno de los tantos momentos compartidos en sus experiencias con niños con diagnóstico complejo. Almendra, una niña de 6 años que vivía en la sierra peruana y que requería un trasplante de médula para vivir. Como no tenía familiares compatibles, su entorno con mucho esfuerzo logró viajar a España para acceder a la intervención, pero las demoras propias del sistema de salud hicieron que fuera demasiado tarde.
Esta historia y la de otros niños que atravesaron situaciones similares, llevaron a Mónica a crear el primer hospice pediátrico de Perú y a inspirar el lanzamiento, en el marco del Día de la Salud, de la campaña de donaciones “Padrinos que acompañan”.
Dicha campaña busca incorporar a los primeros padrinos a la asociación civil sin fines de lucro para poder abrir las puertas del hospice pediátrico y brindar cuidados paliativos y contención, a niños con diagnóstico médico terminal y sus familias. Los servicios serán totalmente gratuitos para esas personas ya que Casa Khuyana los solventará íntegramente gracias a las donaciones que reciba.
¿Cómo llegarán esas donaciones? Esta es una oportunidad: donar mensualmente el valor similar a una cena para dos personas y convertirse así en un padrino que acompaña y hace posible que sumemos vida a los días de estos niños.
«Queremos que los niños, en este trayecto tan trascendental, tengan la mayor normalidad posible, con bienestar y contención a través de distintas terapias y de cuidados paliativos pediátricos. Este es un derecho de todos los niños”, explica nuestra directora general. Para lograrlo, es necesario recibir la colaboración de toda la comunidad, que se encuentra a solo un click de transformarse en atención y acompañamiento.
«Llamamos a todas las personas que deseen marcar la diferencia en la vida de estos niños a unirse a nuestra causa», señaló Mónica. Porque cuando no es posible sumarle días a la vida de los niños que reciben un diagnóstico médico terminal, entre todos, sí es posible sumarle vida a sus días, y acompañar a sus familias en este momento tan importante.