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Cuidado en todas las direcciones: los servicios de un hospice pediátrico

Acompañar a niños en un tramo tan trascendental como el que inicia tras un diagnóstico médico terminal demanda de un equipo interdisciplinario y un abordaje humano, que entienda a esa persona y a su familia. Casa Khuyana construye el primer hospice pediátrico de Perú, y lo hace con un enfoque profesional especializado en cuidados paliativos pediátricos, para ofrecer todo el amor y la compasión posible en un momento tan complejo.

“Buscamos brindar normalidad y bienestar a la vida de niños que recibieron un diagnóstico médico terminal”, explicó Mónica Pfeiffer, fundadora y directora general de la asociación civil sin fines de lucro Casa Khuyana. Para lograrlo, avanza en el diseño de su modelo de atención que prevé los servicios de enfermería especializada las 24 horas, cuidados paliativos pediátricos a cargo de un equipo interdisciplinario de profesionales, terapias y talleres para niños y sus familias, acompañamiento espiritual y apoyo en el duelo. 

Su enfoque entiende que un niño que se encuentra en un trayecto tan trascendental de su vida necesita hacerlo en un entorno cálido y cómodo, en lo posible lejos de instalaciones médicas frías, y rodeado de bienestar y comprensión. 

Por eso, el hospice pediátrico -que es el tercero en Latinoamérica además del primero en Perú-  está ubicado en el Valle Sagrado de los Incas, Cusco, y proporciona un entorno energético y acogedor de 3300 metros cuadrados. Sus salas contemplan espacios de encuentro, juego y oración familiar, una biblioteca y habitaciones adaptadas para que brindar las prestaciones médicas necesarias no convierta el lugar en espacios vinculados con el concepto de enfermedad. Casa Khuyana celebra la vida y se ocupa de que sea digna en todas sus etapas.

Los servicios que se compromete a  brindar Casa Khuyana son gratuitos para los niños y sus familias, porque la organización se ocupa de financiarlos totalmente a través de las donaciones que recibe de la comunidad. Para que los niños con diagnóstico médico terminal y sus seres queridos reciban atención, es necesario que cada vez más personas colaboren con el hospice pediátrico. Porque cuando no es posible sumar días a la vida de un niño, juntos siempre podemos sumarle vida a sus días. 

 

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